Tocar un árbol hoy

Un tiempo que nos debemos dedicar. Un momento que no podemos dejar pasar. En cada día, cada semana, mes, o año, lo que cada uno pueda y quiera regalarse. El contacto con el origen, con aquello que aún permanece tal cual fue diseñado por su naturaleza. Permitirse que nuestra mano llegue sin que por eso tenga que modificarlo, es hoy un acto de gran valor. A través suyo podemos mirar, podemos recibir la luz del sol, podemos sentir una textura original y diferente al cotidiano. Tengamos más de estos hábitos, y menos de los otros, y observemos cuánto mejor podemos sentirnos cada vez que lo hacemos. Un instante para toda la vida… tocar un árbol hoy.

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Espacios

Pienso en algo más visual que el tiempo, en algo más tangible que el paso de las horas, y pienso en el espacio. Una intersección única de sitio, posición, ubicación y nuestra mirada que todo lo transforma.

¿Cómo son esos espacios realmente? ¿Es así tal como lo vemos? ¿Era de otra manera tiempo atrás? ¿Es espacio o es tiempo lo que ven nuestros ojos? Todas preguntas que encuentran más de una respuesta en el infinito mundo de la metafísica. ¿Archivan los espacios todo lo que sucede en ellos? Cuando nos encontramos en un lugar donde poco tiempo atrás hubo gran cantidad de gente, y ahora nadie, ¿qué percibimos? ¿Podemos entonces separar el espacio del tiempo o estamos hablando de una misma cosa?

Cualquier espacio-tiempo puede ser finito o infinito, ya que hablar de infinitud supone no saber donde algo termina, y dado esto puede terminar en algún punto que desconozcamos. Y, como contrapartida, hablar de finitud indica que un espacio termina, cuando en realidad nunca lo hace, siempre sigue más allá. Por tanto puede tratarse de un límite existente dentro de las convenciones de nuestro lenguaje.

Diría que, asumiendo el tamaño que tenemos en relación al espacio conocido hasta el momento, moderemos las divagaciones y nos centremos en el espacio que nos fue dado para nuestra vida.

No estamos perdidos

5/8 – 1 am. Por segunda vez termino de ver el ciclo de la serie Lost. No puedo dejar de relacionar estos números de fecha y hora de finalización con el tan nombrado vuelo 815 de Oceanic. ¡Esto no es casualidad! Como tampoco lo son las cosas que ocurren a diario. Cuando al cruzarte con alguien en la vida que luego será tu compañero/a sentimos esa conexión, esa sensación de re-encuentro, donde todo ya está dicho antes de la primera palabra. Donde sabemos que esto ya pasó o que simplemente es una continuación.

Algo o alguien, sino uno mismo, en otro tiempo, en otra existencia, ha resuelto a través de sus actos que hoy esté pasando lo que pasa. Decisiones tomadas antiguamente van marcando el destino que vendrá. Lo que pasó, pasó. Y lo que hoy pasa es lo que debía pasar. Es así de perfecto. Desde un cruce ocasional con alguien que sólo nos mira o nos consulta una dirección y nosotros estamos allí para ayudarlo, porque eso debía ser así desde siempre, hasta la elección de esa persona que nos acompañará en la vida. Esta idea es la que transmite la serie.

No estamos “perdidos”. El tiempo y el destino se encargarán de volver a encontrarnos. De ser como tenga que ser.

¿Para qué?

20170530_151642.jpgUna pregunta que abre la mente a pensarse no como una máquina que acciona sin dirección, sino como una estructura capaz de cuestionarse hacia dónde va con su accionar. De cero a diez pueden variar la cantidad de segundos que pasen hasta encontrar respuesta, siendo cero el que remite a personalidades más impulsivas y decididas, y diez el que concierne a personas más contemplativas. Ningún tiempo de respuesta es malo, siempre que la encontremos, y siempre que cumplamos nuestras acciones para algo que sepamos qué es y cuyas consecuencias sean las que nos acerquen a la felicidad.

Como ejemplo, escribo este texto para recordarlo siempre que lo necesite, para intentar no olvidar que soy capaz de decidir mis actos y hacia dónde quiero llegar con ellos, para evitar caer en manos de quien me invite al sinsentido, a obrar para su beneficio y bajo sus propias reglas. Eso no es lo que deseo, eso no conducirá a mi felicidad.

Por eso dejo estas palabras. Y también para invitar a reflexionar a todo aquel que concuerde con esta idea a que tome conciencia al menos una vez al día de lo que ha hecho y dejó de hacer, de las decisiones que tomó y de las que le fueron impuestas por otros. Y que se pregunte cuánto más cerca de su felicidad está respecto del día de ayer.

Gracias!

Lo que deba ocurrir

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Otro viernes por la mañana en Pasco, sintiendo como el mundo gira y evoluciona, como las semanas dan curso a más y más sentires. Un café que espera, un libro que aparece para acompañar, y un día plomizo que contradice lluvia con un leve sol que se asoma y que quiere salir por más que le cueste. Todo eso sucede aquí, en los alrededores de Pasco y en cuantos lugares más. Este es sólo un recorte, mi recorte de esta porción de realidad. Tantos otros instantes estarán siendo vividos con mayor o menor intensidad, sin conocerse y sin tocarse. Pero aún así coexisten, y son parte de esta existencia colectiva, donde todo lo que sucede aquí puede estar impactando en otro sitio de alguna manera. Está en manos del destino lograr el mejor resultado posible. Todo lo que ocurra, necesariamente e inevitablemente será lo que deba ocurrir. Sin más.